Sus enormes ojos amarillos con rayos azabache te penetran. Es de andar tan sordo que pareciera no tocar el suelo. Lo hace, a juzgar por las pequeñas huellas como tres motitas húmedas y refulgentes que deja en su camino pero solo se aprecian en la noche.
Despide un vaporcillo por las yemas de los dedos imperceptible a la vista y el olfato. Deja una marca perlada sobre la superficie de contacto, cálida e indeleble durante varias horas. Tras este lapso la mancha desaparece, pero imprime en la mujer tocada un aura iridiscente que sigue el contorno del cuerpo. En efecto, solo se presenta ante las mujeres y su huella ha provocado desde envidia y codicia hasta temor, porque aquellas perladas por la Iridion son imbuidas de poderes milagrosos. Se les ha considerado iluminadas o una amenaza a la armonía de la comunidad que les ha costado la vida.
Muy pocas han sido tocadas por esta escurridiza criatura que deambula ya sea en ciudades o en poblaciones aisladas. Aparece solo en las noches más oscuras dondequiera que haya personas que sepan de su existencia. Salen las mujeres en busca de encontrarse con la Iridion. La mayoría son entretenidas con tareas agobiantes o encerradas por temor a que pierdan la razón.
Iridion se acerca a las elegidas con hipnótica mirada, roza las piernas como una serpiente y se prende al cuello para plantar un lento y prolongado beso. Las mujeres quedan embelesadas por su andar sinuoso, la piel oscura como terciopelo de matices tornasolados y, sobre todo, por la estela refulgente cuando se aleja. Dicen que es del tamaño de un lince aunque sin pelo ni cola. Las orejas son grandes, puntiagudas y parecen realizar un movimiento circular en torno a su eje. El rostro es humano, de nariz y boca pequeñas. Labios, lengua y dientecillos color turquesa.
Hombres atrevidos han buscado toparse con ella, pero al tenerla cerca, han sido engullidos por una nube negra, densa, helada, llena de ventosas aceradas y pestilentes. Regresan a la vida tan débiles y exangües, que deben guardar un largo reposo para volver a ponerse en pie. Tal es el alimento de la Iridion, la sangre de quienes llevan consigo un recóndito bagaje de miedos y violencia.
Se dice que sólo hay una Iridion en el mundo y que ha existido desde el principio de los tiempos para encontrar los espíritus francos y generosos que puedan hacer de la bondad el color imperante en el mundo. También se dice que pese a su perseverancia hay una fuente inagotable de sangre para alimentar a la Iridion, por lo que es inmortal.

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